El objeto del presente trabajo será recorrer un periplo histórico de las configuraciones que los discursos postivistas – liberales decimonónicos inauguraron en función de un modelo de nación. Estos discursos instalaron un dispositivo que, aunque efectivamente resemantizado, siguió operando en detrimento de las conformaciones de los sujetos políticos que se incorporaron al escenario de la participación pública a partir del fenómeno peronista y que, por lo mismo, asqueó a las elites oligárquicas y antipopulistas. Si bien en ambos sujetos -el indio y el inmigrante devenido “cabecita negra” en tanto que sujeto eminentemente político- se hallan fundamentalemte diferencias que les son propias al período en el marco en cual estos estaban inscriptos, es posible, sin embargo, acopiarlos bajo una conditio que los constituía en cuanto tales, esto es, como aquella otredad maldita que socavaba la hegemonía liberal-positivista.
De este modo, trataremos de advertir la actualidad de las categorías de la antinomia sarmientina civilización y barbarie y cómo estos discursos se imprimieron en los cuerpos de los sujetos en cuestión: el gaucho, por antonomasia, y el indio, en el cual focalizaremos este análisis.
Para ello, nos ubicaremos, por un lado, sobre la base de una obra inaugural que fue parte del pensamiento matriz en la configuración estigmatizada de esa otredad maldita, a saber: Facundo, civilización y barbarie, de Sarmiento; y, por otro lado, abordaremos el cuento del binomio Borges – Bioy Casares, “La fiesta del monstruo”, con el propósito de entender, aunque someramente, las perspectivas de las contribuciones y actividades hegemónico-dominantes de la literatura nacional canónica-selectiva en torno a dos fenómenos radicalmente antagónicos a la cultura liberal: el “cabecita negra” y el peronismo.
El resultado ulterior de este trabajo, en suma, será ponderar dos hechos que, aunque matizados, coinciden en los efectos que provocaron en la reacción del orden tecnocrático que pugnaba por la consolidación de un modelo de nación fundamentalmente liberal que sólo era virtualmente edificable en tanto esta mácula maldita fuera simbólicamente seputlada, escamoteada y corpóreamente aniquilada, a saber, la campaña del desierto desplegada por el entonces presidente Julio Argentino Roca y el proceso de “desperonización” pautado a partir del decreto 4161 sancionado por el gobierno de Aramburu en marzo de 1956.
Así, se intentará entrever cómo la historia argentina estuvo atravesada por un mismo ideologema que subsumía comportamientos, prácticas, discursos y valores a un proyecto económico en tanto mapa estructural de un modelo de país que sistematizaba las delimitaciones de la división del trabajo en los estados premoderno y moderno, respectivamente, y que correspondía, en última instancia, a la construcción acabada de un programa fundamentalmente económico.
2 comentarios:
iremos a escuchar las disertaciones de todo 3 año y a pedir un "o-tra, o-tra!!!", asiq preparate algo para el bis
(Chiflido, chiflidooooooooooooooooo)
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